Unos zapatos difíciles de llenar

La gallinita de los huevos de oro/

Por Javier Ugalde/

La gallinita siente que se quedará intranquila y con un gran pendiente si se guarda lo que cree y siente acerca de un hombre raro y excepcional no sólo para un país como México, sino quizá para lo que es el común denominador de la especie humana en este arranque del siglo XXI.

Se trata de Fernando García Zalvidea, un tipo que tuvo en su vida un raro don para generar ideas y proyectos certeros y novedosos que le permitieron crecer como ser humano y empresario y crear quizá el consorcio turístico más exitoso y mejor armado no solo de Cancún y el Caribe mexicano, sino de México y muchos países de Latinoamérica y el propio Caribe internacional.

Advierte la avecilla que es normal que la muerte embellezca y limpie de defectos a quienes se adelantan en el tránsito por este mundo y ante ello podría interpretarse que la gallinita exagera la nota sólo por el hecho de que Don Fernando por desgracia se nos adelantó.

La avecilla no pretende en este caso fingir demencia acerca de los aspectos de la vida de este hombre que causaron controversia y polémica, sólo por el hecho de que de manera sorpresiva falleció.

Sin embargo, la gallinita quiere dejar claro que aún y con esos puntos nebulosos, los dones de Fernando García Zalvidea fueron los de un ser superdotado, con una capacidad para generar ideas que se convertían en proyectos y de ahí en desarrollos palpables que, además de todo, por lo regular resultaban exitosos y, en muchos casos, nuevas tendencias en la forma de proceder en el competido mundo del turismo.

La avecilla suele ser metiche y así es como observó la forma como se llegó a desempeñar Don Fernando, quien también se distinguió por ser un hombre audaz, osado y que sabía tomar riesgos, características difíciles de encontrar en México, en donde en más de una ocasión se arrojó aún y cuando podía quebrantar leyes, lo cual asumía a sabiendas de los riesgos y consecuencias que eso representaba.

La gallinita sabe que a Cancún han llegado empresarios e inversionistas de todos los calibres, de la misma forma que han inmigrado miles en busca de encontrar aquí al mítico El Dorado y de esa forma hacer el negocio de su vida o resolver el resto de su existencia.

El propio Fernando, recuerda la avecilla, llegó a contar cómo llegó a Cancún y cómo de ser un inmigrante más de la Ciudad de México, que vivía de guiar turistas en tours de buceo, en los primeros años de la década de los 80, pasó a forjar un consorcio turístico que bajita la mano se calcula en unos mil millones de dólares.

Ahora que ya no está Fernando García Zalvidea, la gallinita siente una especie de orfandad para Cancún, pues como que el destino vacacional perdió a su superdotado que encontró aquí a El Dorado, ese ser osado y rebelde que logró cosas como el tener la única empresa turística que dejó de padecer los cambios estacionales y mantener sus hoteles con los más altos estándares de ocupación.

La avecilla ve con pesar un derrotero diferente para Cancún ya sin la presencia de Don Fernando, sin la marca de tendencias que generaba con sus ideas y proyectos atrevidos.

Cree la gallinita que no hay nadie a la vista en Cancún que pueda llenar los zapatos de este hombre de excepción.

Descanse en paz.

Twitter; @jugalde4

jugalde4@gmail.com

También podría gustarte
error: Content is protected !!