Noticias, Cancun

Una civilización depredadora

La gallinita de los huevos de oro/

Por Javier Ugalde/

La gallinita está triste, asombrada, preocupada y enchilada, todo al mismo tiempo; todo debido al gran desbarajuste que vive México, pues a la revuelta situación política y social, ahora se le suma el desastre que se ha registrado en la mayor parte del país, en donde el foco de atención se ha centrado en el puerto turístico de Acapulco.

Mientras se suman inconformidades en Quintana Roo a la reforma fiscal propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto, los maestros siguen su lucha contra la reforma educativa y regresa la polémica sobre el Dragon Mart Cancún, la avecilla no puede pasar por alto lo que vive el país tras los destrozos y tragedias que han dejado a su paso las tormentas Manuel e Ingrid.

Entre la serie de sentimientos tan diversos que la agobian, la gallinita se topa con una reflexión, en la que nota que todo esto tiene un punto común: la necesidad del hombre para vivir o para sobrevivir, por buscar estar en este mundo bajo mejores condiciones.

El desastre vivido en Guerrero, Veracruz y otros estados del país, advierte la avecilla, ha dejado a muchas personas en condiciones muy precarias, con pérdidas personales muy sensibles y una urgencia de cuando menos tener qué comer, en muchos casos.

De la misma forma, continua la gallinita, la propuesta, por ejemplo, de incrementar el IVA en Quintana Roo de 11 a 15 por ciento, la ha hecho el gobierno federal porque supone que será bueno para las finanzas públicas y a la larga traerá beneficios para los mexicanos; en contraparte, quienes se oponen a esa medida, ven lo contrario, un desastre en potencia para las empresas y habitantes del estado.

Sin duda un asunto de vida o, al menos, de sobrevivencia, estima la avecilla, quien ve en asuntos tan disímbolos otro punto de confluencia, que es la forma como nuestra civilización, esa que ha entronizado a los automóviles como un signo de estatus, que ha puesto al alcance de la mano comodidades irremplazables como el aire acondicionado, o los alimentos procesados que sólo hay que sacarlos de su empaque para consumirlos, o el tener productos electrodomésticos desechables…

A final de cuentas, la gallinita reconoce lo que dicen los expertos en torno a la existencia de tormentas cada vez más severas y frecuentes, como las que ahora han destrozado Acapulco o la que hace casi ocho años arrasó las costas de Quintana Roo, Wilma, las cuales se deben al llamado calentamiento global y cambio climático.

Es ahí, cree la avecilla, en donde entra la responsabilidad de nuestra civilización, la que ha entronizado al consumo como lo más relevante de la vida, la cual se ha empeñado en buscar cada vez más y más satisfactores y comodidades, sin importar el costo.

Hoy México, aprecia la gallinita, padece una severa crisis social y política, con efectos sobre la economía, que ahora suma el factor humanitario y la necesidad de reconstruir. Todo eso requiere de dinero y esfuerzo para que sea recuperado y para ello es necesario que el gobierno cuente con más recursos; por ello busca ver de dónde saca más.

Parece un espiral sin fin, que tendrá en el futuro próximo más desastres naturales y mayores necesidades para reconstruir y atender a los damnificados en otro punto del país. Sin embargo, cree la avecilla, no se ve ni se atiende el fondo del problema, que es global y de toda nuestra civilización: se debe frenar el ritmo de vida que tenemos, pues resulta muy caro para el planeta y para el futuro no sólo de esta civilización, sino de la humanidad y de la casa de todos, el planeta Tierra, al cual urge cuidarlo y evitar exterminarlo.

Twitter: @jugalde4

jugalde4@gmail.com

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