Los símbolos en la toma de protesta/

Opinión Pública y Debate/

La toma de protesta del Presidente López Obrador estuvo llena de simbolismos, el primero y más notorio fue la limpieza de la Institución Presidencial. Durante la revolución mexicana, y dos días después de la firma del pacto de Xochimilco entre Villa y Zapata, al momento en que ambos revolucionarios ingresaron al salón de Presidente y se invitaran cortésmente el uno al otro a tomar el poder, el líder campesino dijo una frase muy sabia que sintetiza en gran medida la dinámica política que se ha padecido en México incluso hasta nuestros días: “Esa silla está embrujada, cualquier persona buena que se sienta en ella se vuelve mala”. En efecto, la institución presidencial no ha servido más que para convertir a la camarilla en turno en potentados empresarios a partir de contratos gubernamentales, la Presidencia ha sido el punto nodal del tráfico de influencia, de la corrupción y de la impunidad a gran escala. El poder omnímodo de los presidentes en México es prueba clara de la conjetura de Zapata. Y puede ser esa la razón por la que López Obrador decidió realizar el ritual de la limpia de la institución presidencial. Aquí la pregunta que cabe es ¿y cuánto tiempo durarán los efectos de dicha limpia?

El segundo simbolismo, y no menor en importancia, fue la apertura al público de la residencia oficial de Los Pinos. El hecho de que el nuevo gobierno abriera las puertas de la casa del presidente al pueblo manda un potente y doble mensaje: 1) de que éste gobierno está invitando al pueblo a gobernar al lado de su presidente, y 2) exhibir los enormes desequilibrios entre la élite del poder y las clases populares del régimen saliente. Después del triunfo de la revolución mexicana, el movimiento muralista fue tan majestuoso, original y apreciado internacionalmente, no solo porque captó las aspiraciones e ideales de un pueblo que toma la justicia en sus manos y al lado de sus caudillos logra liberarse de la dictadura que los oprimía, sino por el mensaje de ruptura con las academias de arte y cultura europeas y norteamericanas, y sobre su concepción elitista del arte helénico de la época, cuyos postulados descansaban sobre la base de que las bellas artes sólo estaban dirigidas y realizadas por y para las elites. El muralismo con su vertiente popular, emancipadora, humanista y revolucionaria, irrumpe con la concepción elitista, conservadora y helénica al mandar un mensaje renovador e incluyente de que el pueblo también tiene derecho a apreciar y a producir arte. El muralismo llevó el arte enclaustrado en las academias y en los salones de los reyes para exhibirlo en los edificios y en los muros de las casonas, con la finalidad de cultivar y educar al pueblo. El muralismo es una corriente vanguardista de arte popular hecho exprofeso para educar a las masas. Así pues, al no despachar en los pinos, el presidente desecha el poder omnímodo y lleno de glamour en aras de un poder más desacralizado y cercano al humano promedio. En la era lopezobradorista el gobierno manda el mensaje simbólico de que el poder del presidente es un poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Al menos esto es lo que se puede entender a través del estudio de los símbolos, ya nos enteraremos que tan cierto se traduce esto en los hechos.

Un tercer simbolismo es la entrega al presidente del bastón de mando por los pueblos originarios de México, aunque muchos presidentes habían convivido y celebrado algún tipo de ceremonia con las etnias de México, lo verdaderamente simbólico y novedoso en el caso de López Obrador fue el haberse hincado ante los representantes de los pueblos originarios, pues manda un mensaje de humildad y de reconocimiento de la jerarquía al derecho originario, primero de existir de dichos pueblos y, segundo al derecho de preservar su cultura tal cual. Indudablemente dichos pueblos merecen ser reivindicados, ellos son el presente de nuestro pasado y tienen un gran aporte cultural y en sabiduría con el cual el presidente quiere reinventar la vida pública nacional.

Ya por último, un cuarto elemento curioso fue la aparición de OVNIS en los alrededores de la plaza de la constitución, si bien se liberaron muchos globos blancos a lo largo del evento, lo cierto es que hubo durante por lo menos dos horas no uno sino varios objetos voladores no identificados que obviamente no eran globos ni drones, ni helicópteros u cualquier otro artefacto conocido. opinionpublicaydebate@gmail.com

 

 

 

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