Los Moreno Valle y el efecto bumerang

El Minotauro

Por Nicolás Durán de la Sierra

El accidente en el que hace unos días perdieran la vida Martha Erika Alonso, la gobernadora de Puebla y el senador Rafael Moreno Valle, repercutió no tan sólo en nuestra clase política sino también en la volátil opinión pública del país pues, aunque sin éxito, diversos grupos de poder afines a la derecha intentaron utilizar el caso para ensuciar la imagen de López Obrador, lo que alzó airadas protestas en toda la geografía mexicana.

Tachar de “asesina” a la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero a su llegada a Puebla, muestra la ruindad de esos grupos, uno de ellos con Vicente Fox a la cabeza, quien con dolo habló de un atentado y exigió “una investigación a fondo”, aún antes de que el fuego del accidente fuera apagado. Empero al expresidente no debe juzgársele con rigor extremo pues su desequilibrio mental es superior a su estulticia o tontería.

Expertos de Comunicaciones y Transportes y de Marina coincidieron en que se trató de un terrible accidente y falta aún que se sume el peritaje de expertos de Estados Unidos, convocados por el presidente mexicano, quien además enfatizó que “se sabrá toda la verdad sobre el accidente” entre cuyas indagatorias habrán de airearse, por fuerza, las graves acusaciones que pesan contra Moreno Valle, el exgobernador poblano que antecediera en el cargo a Marta Erika Alonso, su propia esposa.

De entre la andanada de calumnias disfrazadas, vilezas e insultos que causó el accidente aéreo, las que, a fin de cuentas –vaya con la ironía-, afianzaron más la imagen de López Obrador; de esta andanada algo salió a favor: se mostraron los autores de una campaña en la que también figura el expresidente Felipe Calderón, quien supone también que los Moreno Valle fueron víctimas de un atentado. “¡Que se investigue a fondo!”, vocifera.

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