Noticias, Cancun

Lo que el pueblo diga: “Ni perdón, ni olvido”/

Opinión Pública y Debate/

Lo que el pueblo diga: “Ni perdón, ni olvido”/

Opinión Pública y Debate/

Por Néstor Eduardo/

Correo: opinionpublicaydebate@gmail.com

Del 7 de agosto al 24 de octubre se llevarán a cabo los “Foros de Consulta para trazar una ruta de pacificación” en México, comenzaron en Cd. Juárez Chihuahua y concluirán en la Cd. de México. También se realizarán en ciudades como Morelia, Michoacán; Torreón, Gómez Palacio, La Laguna, en Coahuila y Durango; Cuernavaca, Morelos; Acapulco, Guerrero; Nezahualcóyotl, Estado de México; Monterrey, Nuevo León; Saltillo, Coahuila; Tlaxcala; Guadalajara, Jalisco; Oaxaca, y en Villahermosa, Tabasco.

El objetivo de dichos foros es explorar alternativas de pacificación que le permitan a la siguiente administración abordar el problema de la violencia, las desapariciones forzadas y el crimen organizado desde diferentes perspectivas y no únicamente desde la fuerza pública.

En foros como estos, sale a relucir de manera estrujante, el hondo calado que ha dejado la impunidad y la guerra contra el narco en el tejido social, y particularmente en los familiares de las víctimas que llevan luchando años y hasta décadas, mendigando un poco de justicia ante la insensibilidad de autoridades, jueces y hasta de la sociedad, que no termina de entender que la espiral de violencia en que se ha convertido nuestro país nos puede alcanzar a cualquiera.

A la propuesta de AMLO: “olvido no, perdón sí,”… los aplausos de algunos se convirtieron en reclamos, y la frase que irrumpió en Cd Juárez fue: “ni perdón, ni olvido”. Viéndolo desde lejos, uno pensaría que el perdón es condición sine cua non para reestablecer un proceso de sanación y pacificación, sin embargo, es evidente que las mismas fuerzas que llevaron a López Obrador al poder -el hartazgo y la desesperanza ante la impunidad y la corrupción-, ahora lo enfrentan. Porque sólo el que es víctima de la violencia sabe cómo y cuándo comenzará su proceso de sanación interno. Y en un país con niveles de violencia superiores a los que viven naciones en guerra (102,859 FCH y más de 104,583 de EPN); en un país donde los ingresos del narco son de alrededor de 40 mmd anuales; en un país dónde el 99.3% de los delitos quedan impunes; en un país donde desaparecen a 61 mil personas en dos sexenios (25,112 FCH y 35,000 EPN). Las víctimas de la violencia atroz pueden darse esos aires de dignidad que no deben ser criticables sino simplemente audibles: hay que escuchar lo que tienen que decir. Empatía y sensibilidad ante el dolor que evidentemente cargan junto con la angustia de no saber nada de sus seres queridos o de saber que sus homicidas quedaron impunes.

Sabemos de antemano que el problema de la inseguridad y la violencia no se puede ni debe resolverse sólo con el uso de la fuerza, eso AMLO lo tiene muy claro, por eso su visión de primero los pobres, sus programas “de sicarios a becarios”, y su atención prioritaria a los jóvenes. De igual modo, Olga Sánchez Cordero aseguró que “no se logrará la reconciliación y pacificación con meras amnistías y reducción de penas, o despenalización de ciertas drogas, ni con las comisiones de investigación o de la verdad.” Así mismo, Alfonso Durazo se comprometió a reducir a la mitad los homicidios en tres años, y aseveró que “se recurrirá a mecanismos como la amnistía, el indulto o el recurso de leyes especiales y de justicia transicional. Aclaró que los únicos beneficiarios serán aquellos responsables de delitos no graves en los que no haya mediado violencia, ferocidad o barbarie.”

Sin embargo, no puede haber perdón y olvido a cualquiera, y nunca será lo mismo el perdón de quienes sembraron o son consumidores de droga, que quienes asesinaron, desaparecieron y mataron de manera bestial. No puede imponérseles el perdón a priori, sin antes entregarles un poco de justicia a los familiares de las víctimas. Más bien lo que se esperaba de estos foros, es escuchar a las víctimas (cuando las haya), a sus familiares, saber qué quieren y cómo se les puede ayudar, para en un segundo momento presentar alguna propuesta de trabajo traducida en investigación independiente, comisión de la verdad, etc, etc. etc.

Hay un poco de claridad en Alejandro Encinas al asegurar que se necesitarán comisiones de la verdad por región, por estado, e incluso por delito, ya que nunca serán lo mismo casos aislados que otros como los de Allende, Cd. Juárez, San Fernando, Ayotzinapa, Tlatlaya, Acteal, Aguas Blancas, Tlatelolco y una larga lista de etc, que de plano, para las víctimas difícilmente puede haber perdón u olvido.

También podría gustarte
error: Content is protected !!