En San Lázaro buscan espacio al monumento al derroche

IQCANCÚN 3 AGOSTO 2018.- Las autoridades en la Cámara de Diputados no le encuentran sitio al tintero monumental que se exhibe en la explanada del Palacio Legislativo y cuyo costo asciende a 2 millones 216 mil pesos. La figura, que es una réplica a escala mayor del tintero de plata que se encuentra en la mesa directiva del salón de sesiones, fue mandado a hacer por el presidente de la Junta de Coordinación Política, el panista Marko Cortés, encargado al escultor Francisco Velázquez Menchaca, quien lo elaboró en pewter.

El tintero monumental, que ya es conocido como el monumento al derroche, espera así un espacio dónde ser colocado en las instalaciones de San Lázaro, porque al día de hoy se encuentra a la intemperie.

Si bien el propósito fue el de celebrar 130 años de la existencia del tintero original en manos del Congreso mexicano, en San Lázaro la hechura de la réplica mayor que tiene una proporción de cuatro metros de largo y dos y medio de altura, se considera un despropósito, porque a dos meses de haberlo exhibido en la explanada central se anunciaba el despido de más de 200 trabajadores de confianza.

La idea de celebrar de esa forma y dejar un vestigio de la 63 Legislatura partió del panista Marko Cortés y fue secundada por el presidente en turno de la mesa directiva, el priísta Édgar Romo, quienes asumieron que ese magno objeto será un legado, que se complementa con las virtudes de las diosas Themis y Nike, de la justicia y la victoria.

Encargado por el general Porfirio Díaz hace 130 años, el tintero original permanece en la presidencia de la Cámara de Diputados, ubicada en lo alto del salón de plenos, frente a las 500 curules que integran ese órgano legislativo.

El pasado 20 de marzo, tanto los diputados Cortés como Romo, junto al autor de la imponente réplica, la dieron a conocer a propios y extraños. Desde entonces ha permanecido en el ala norte de la explanda.

La manufactura denota calidad, el color plateado llama la atención cuando se le descubre, pero a lo largo de los meses ni los trabajadores del Palacio Legislativo hacen caso a la escultura.

Es el vivo ejemplo de decisiones que conllevan gastos millonarios, de boato, de exageración en medio de la crisis económica. Ahora la autoridad en la Cámara de Diputados se enfrasca en encontrar un sitio permanente que resguarde la enorme figura de pewter. (LA JORNADA)

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