Cumplir promesas de AMLO, si Hacienda lo permite

A Tiro de Piedra

Por Julian Santiesteban

Si alguien en campaña cuestionaba la irracionalidad de las propuestas del ahora presidente Andrés Manuel López Obrador, inmediatamente era acusado de trabajar para “la mafia del poder” y reiteraban la viabilidad de los proyectos, porque con la eliminación de la corrupción habría recursos suficientes para todos los proyectos imaginados o propuestos por el candidato, pero ahora ya en el gobierno, resulta que la Secretaría de Hacienda es la que deberá hacer las valoraciones para ver si se cumplen o no las promesas. Prometer no empobrece, dar es lo que aniquila, reza el dicho popular.

Esa ha sido la respuesta dada por el diputado federal de Morena y presidente de la Comisión de Turismo, Luis Alegre Salazar, ahora que se cuestiona si la Secretaría de Turismo (Sectur) llegará o no a Chetumal: que la Secretaría de Hacienda federal será el ente que determine el tiempo para que ello ocurra; lo cual no es incorrecto pues cada propuesta debe contar con el respaldo gubernamental y de recursos necesaria, pero es claro entonces que muchas de las promesas hechas en campaña fueron lanzadas finalmente sin la debida evaluación racional y la consideración de los factores que impedirían o facilitarían la concreción de los mismos.

En otros proyectos el retraso es similar, pero se adornan de una parafernalia que pretenden disfrazarlo, como los eventos realizados este domingo, en ceremonias en Edzná y Becán, Campeche; Tenosique, Tabasco; Chichén Itzá, Yucatán y Tulum, Quintana Roo, para solicitar anuencia “a la madre tierra” para la realización del Tren Maya; cuando el viernes pasado la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Josefa González Blanco Ortiz-Mena, reconoció en Mérida –en la inauguración de las oficinas de esa dependencia en Yucatan- que el proyecto ejecutivo apenas va a licitarse y luego de ello se realizarán las manifestaciones de impacto ambiental. Con lo dicho por la funcionaria, se infiere que las obras físicas iniciarán en 2020, si no existe retraso alguno. El evento de este domingo, puede ser un acto de respeto a los grupos étnicos originarios, pero no representan ningún inicio real de trabajos.

Porque aun la rehabilitación de las vías férreas que corren de Palenque a Escárcega, cuyos trabajos se supone iniciarán después de la ceremonia realizada hoy, requieren también de estudios de impacto ambiental, así lo reconoció el mismo gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón Cadenas, en el evento realizado con el presidente López Obrador.

Por cierto, el tramo Cancún-Tulum es el más viable económicamente, pero además en el que existe un avance ya concreto, pero el mismo es producto del proyecto impulsado en lo local por Carlos Joaquín González y su Agencia de Proyectos Estratégicos (Agepro) a cargo de Eduardo Ortiz Jasso, no por gestión,es de López Obrador o por autorizaciones dadas por la “madre tierra”; por lo que, si algún tramo se construye y opera en los próximos años, será precisamente este, aun con los retrasos federales, salvados por los trabajos locales.

Por cierto, que el presupuesto para la Sectur en 2019 se ha planteado con un 124 por ciento de incremento, al pasar de 4 mil 067 millones de pesos otorgados en 2018 a 8 mil 785.90 para el próximo año; aunque el 77 por ciento de ese total será destinado para  los estudios de preinversión del Tren Maya, catalogados como “Provisiones para trenes de pasajeros y carga”, así que el legislador Alegre Salazar tiene razón en fundar el cumplimiento de promesas de campaña en lo que determine desde ahora la Secretaría de Hacienda, cuyo titular es Carlos Urzúa Macías, pero debe abandonarse también entonces el discurso de la recuperación inmediata, del saneamiento “milagroso” del país y los cambios “por decreto”, sólo para impactar en procesos electorales locales como los del próximo año, en que se renovarán congresos de cinco entidades, entre ellas Quintana Roo.

COMENTARIO MORBOSO

Por cierto, que la declaración hecha por el titular de Sectur, Miguel Torruco Marqués, y el diputado federal presidente de la Comisión de Turismo en el Congreso federal, Luis Alegre Salazar, en el sentido de que Chetumal, la capital quintanarroense, carece de infraestructura para albergar a esa instancia, como comprometió el presidente de México, choca de frente con la versión del gobierno quintanarroense dada a conocer por su titular de Turismo, Marisol Vanegas Pérez, quien aseguró al periódico El Economista, desde el 28 de julio del presente año, que la capacidad existe, y más aún cuando se ha planteado que la reubicación en la entidad será un proceso gradual.

Ciertamente, el sector empresarial siempre ha cuestionado la conectividad de Chetumal y la supuesta falta de infraestructura que ahora el funcionario federal ha tomado como pretexto para retrasar la reubicación de la dependencia, pero Vanegas Pérez destacó que precisamente ese cambio de sede posibilitará “una dinámica nueva para la capital del estado, tanto por movimiento inmobiliario, como por todas las gestiones y trámites que se generarán en torno a la dependencia y que atraerán más visitantes a la zona sur de Quintana Roo”; y pues ese se supone era parte del objetivo de López Obrador, generar más desarrollo en la zona, la contradicción está entonces en su gobierno.

Luego entonces, si el desarrollo ya fuera una realidad, la Sectur tendría que ser asentada en otra región del país, pero la búsqueda de equilibrios fue el objetivo planteado, el Tren Maya incluso no tendría razón de ser si el bienestar de las sociedades que se busca impactar fuera una realidad; los demás son pretextos ahora que ya son gobierno, así se observa desde aquí, A Tiro de Piedra. Nos leemos en la próxima.

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