Criminalidad en Quintana Roo/

Criminalidad en Quintana Roo/

El Minotauro/

Por Nicolás Durán de la Sierra/

 

A un año del todavía no aclarado ataque al cuartel de policía de Cancún y de la balacera en el Blue Parrot de Playa del Carmen y, de remate, a unas cuantas horas del asalto a la recaudadora de rentas del gobierno en Chetumal, el diagnóstico de la seguridad publica en Quintana Roo no tan sólo no muestra mejoría alguna, sino que cada vez causa mayor alarma; el horizonte en esta materia se vislumbra oscuro.

Según análisis de hace un par de años de la entonces procuraduría estatal, tan sólo el 21 por ciento de los delitos cometidos en las ciudades turísticas del norte estatal tenía relación con la delincuencia organizada, con los cárteles, mientras que el restante 79 por ciento de los delitos eran patrimoniales en la mayoría de los casos. Es de esperarse que los índices sigan iguales o que acaso presenten una variación mínima.

Por lo que toca a la información de la Fiscalía estatal sobre los ataques en Playa del Carmen y Cancún, la misma deja una sensación de vacío pues no sólo no aclara lo ocurrido, sino tampoco augura que pronto lo vaya a ser. La frase de que “la investigación sigue su curso” no abona a su favor, sobre todo luego de que Miguel Ángel Osorio Chong, extitular de gobernación, afirmara que los autores ya estaban identificados.

Los asaltos a mano armada que menudean en todo el Estado, como el reciente a la oficina de rentas en Chetumal, acusan el alza de la delincuencia común y ésta sumada a la del narco, hacen urgente el diseño de una nueva estrategia de seguridad pública. No se trata sólo de más policías y de mejores equipos, sino de disponer de un mejor despliegue en la prevención de los delitos; no apagar el fuego, sino prevenirlo.

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